Fotografiar a un país es entenderlo y entenderlo es fotografiarlo. Si esto es cierto podemos comprender lo que
Robert Frank hizo con Estados Unidos y lo que Cristina
García Rodero ha hecho con España.

A la fotógrafa se le ha permitido entrar en
Eleusis, en un territorio que no es tanto religioso como mágico,
antiteológico y
exacerbadamente místico en el que las alucinaciones y los trances son colectivos. En sus fotos se objetiva un “
Volkgeist” intenso y absurdo, solemne pero no silencioso, dado siempre al protagonismo y a la situación cómica.

Sus fotos contienen algo del ingenio malicioso de un niño aburrido y listo que juzga y juega con la realidad, pero también cierta atracción por el
éxtasis y la
desidentificación como esencia de todo lo ritual. Se trata de que el
fotógrafo aproveche las ausencias del velo de maya.